martes, 2 de abril de 2013

MARCA PAIS: CASO REPÚBLICA DOMINICANA

Desde la primera administración del presidente Leonel Fernández se viene mostrando interés por la construcción de una marca país, todo este interés tiene antecedentes en el proceso de liberalización que experimentaron los mercados a partir de políticas neoliberales y globalizadoras que eliminaron o flexibilizaron las barreras comerciales sin que esto tuviera la misma aplicación para las barreras políticas y culturales. El interés por el proyecto marca país continua vigente y encara unos retos para la Republica Dominicana que pretendo exponer brevemente. Primero, se debe comprender que la construcción de una marca país es un proceso que conlleva años, que la arquitectura de una marca en términos técnicos es definida por un elemento único que es la esencia y luego una serie de valores o atributos que la adornan. En el caso de una nación el tema es más complejo, por político, porque administra intereses, porque la identidad de una nación puede ser tan variada como regiones, provincia y barrios pueda tener. Para la República Dominicana la discusión debe empezar con la definición de quienes somos en nuestra identidad cultural: hispanistas, africanistas, indigenistas, una sociedad multicultural, como influye la diáspora. Esta es y será la primera discusión que debe originarse a lo interno de nuestra sociedad: construir una identidad dominicana de consenso. Los procesos globalizantes han derribado barreras comerciales pero han reafirmado la identidad de los pueblos y de las naciones que vendría a ser el elemento único y diferenciador. Segundo, el fortalecimiento institucional que da garantías jurídicas y de estabilidad al proyecto y a quienes quieran consumir la marca país República Dominicana. ¿Quiénes pueden preservar el buen funcionamiento del proyecto, de su perfeccionamiento? Todas las instituciones públicas y de la sociedad civil. El sistema judicial debe entender cuál es su rol dentro de la arquitectura del proyecto. Mientras mejor percepción se tiene de la justicia, mejor percepción de la nación. Así mismo, juegan un rol importante el sistema de partidos políticos, ya que en democracias como las nuestras que se deben ir fortaleciendo día a día, los partidos políticos se convierten en garantes de la estabilidad política, social y económica de la patria. Es normal ver en nuestro país como las inversiones suelen frenarse en años preelectorales producto de la forma de hacer política temeraria sin tomar en cuenta que las nuevas tecnologías llevan las noticias al mas recóndito de los lugares en segundos; que tanto la oposición política como el ejercicio del poder ejecutivo impactan directamente en la imagen de la reputación del país. La opinión pública, los medios de comunicación tradicionales y electrónicos tienen un rol estelar en la construcción de una percepción favorable de la marca. Una opinión pública que sin dejar de informar entienda que el interés de la nación puede estar en juego con una crónica o al no resaltar los elementos ponderables de un logro del país en cualquier materia. La importancia de los medios de comunicación radica en que a través de ellos se puede influir en las elites de opinión de otros países, también en los potenciales inversionistas y visitantes. Tercero, el rol de las universidades y los empresarios es otra de las columnas de este proyecto. Las universidades como generadoras de conocimiento, como reproductora de la sociedad hacen un gran aporte produciendo saber que ayude a eliminar las asimetrías de información que tiene la economía dominicana y que conjunto a las empresas a través del estudio de sus métodos y modelos empresariales se pueda definir un paradigma dominicano de gestión empresarial orientado a la calidad, la perfección, que fortalezca el ”made by“, que disminuya las incertidumbres y que los empresarios se beneficien de la socialización del conocimiento. Por último, una marca país es la única y multidimensional mezcla de elementos que provee una nación con diferencias culturales enraizadas y relevantes para su público objetivo. Es decir, es la madre de las marcas. Para sustentarla existen otras sub-marcas como las turísticas, las de ciudades, las de productos, las de empresas. La interacción entre la marca madre y las sub-marcas es única, no tiene una desempeño exitoso la una sin las otra. La marca nación puede ayudar a cambiar la concepción errónea que se tenga sobre un país, su gente, su diáspora, sus empresas, estudiantes y profesionales, y el clima de seguridad. Existe una obligación ética, honesta en la gestión de un proyecto como este porque no es propiedad de nadie en específico si no de toda la ciudadanía.

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