

La nación se encuentra en un año electoral. Las candidaturas presidenciales que representan a los partidos políticos, tanto de los dos principales como de las organizaciones pequeñas y las coaliciones han sido proclamadas; con este panorama definido las campañas políticas con sus distintas estrategias de acuerdo al cronograma electoral se van centrando en distintos elementos que precisan posicionar en la mente de los electores.
En la etapa en que encuentran dentro de sus respectivas campañas es la concerniente a la argumentativa, donde se hace énfasis en las ideas, propuestas y ejes programáticos que serían los que darían dirección al ejercicio de gobierno llegado al poder.
Las propuestas son variadas, unas tienen contenido ideológico marcado, otras buscan extrapolar modelos exitosos aplicados en otros países, otras tendrán simplemente un contenido diferenciador basado en necesidades derivadas de los estudios de mercado o en ventajas competitivas entre un candidato u otro.
Un elemento ponderable sale a relucir luego de revisar las propuestas y dar seguimiento a las declaraciones públicas; y es la ausencia del rol que jugaría la marca país dentro de las estrategias de gobierno tendentes a fortalecer la reputación de la República Dominicana, tanto en el plano interno como en el internacional, sobre todo en tiempos de crisis financieras, convulsiones sociales e inseguridad en otras naciones. ¿Qué atractivo le brinda una nación del Caribe a empresas, empresarios, turistas, organismos crediticios, tenedores de bonos, estudiantes, mano de obra cualificada de otros países para que vengan a ella?
La marca país como ya he dicho en artículos anteriores, es transversal a todos los ejes que pudieran abordarse dentro de un programa de gobierno porque obligaría a unos estándares mínimos de ejecución que irían en beneficio de la percepción que se pudiera tener de la nación.
¿Por qué es importante la marca país dentro de una propuesta de gobierno? Es la marca madre, de su interrelación con otras sub-marcas depende el éxito de cada acción realizada en la República Dominicana. Marcas ciudades, marcas turísticas, el soporte al “made by” de productos fabricados por empresas nacionales, la exportación de mano de obra cualificada a través de la buena imagen de las universidades, la defensa jurídica ante tribunales internacionales, la herencia cultural, la política exterior, tanto la diplomacia tradicional como la diplomacia pública, en materia económica y financiera, seguridad jurídica y seguridad ciudadana, nuestras selecciones deportivas nacionales, en fin. Estos son algunos de los aspectos que obtienen un beneficio directo de la implementación efectiva de este proyecto de largo plazo que se construirá con la voluntad de todos y que nos dará unas líneas generales de cómo queremos y debemos ser percibidos en el largo plazo por nuestro pueblo, así como, por los ciudadanos y las instituciones de otras naciones que tienen un impacto directo en el desarrollo económico, social y político de la nación.
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