domingo, 31 de marzo de 2013

MiPYMES el desafío para la igualdad en República Dominicana

Hace ya algunos años el Dr. Roberto Manganeira Unger escribió un ensayo que intituló “España y su futuro” en el cual planteaba que una de las grandes virtudes que tenia este país era que poseía una de las clases medias más amplias como sociedad producto de los pequeños negocios, tiendas, etc.; planteaba que nombrarle clase media tenía poco sentido ya que mas que media es ampliamente mayoritaria. Estas circunstancias le permitían gozar de una prosperidad modesta y solida a las familias y les permitía escapar de las desigualdades de renta y riqueza. El hecho de tener pocos pobres y pocos ricos ponía la nación española en condiciones de dar el salto que necesitaba para convertirse en una gran nación, pero este salto dependería de sus elites tanto políticas como económicas. Hoy ya vemos los resultados: un país en quiebra. La República Dominicana podría mirar en este ejemplo que acabamos de mencionar. El país debe comenzar una reorganización del capital, del mercado para hacerlo más participativo, de modo que pueda haber una coexistencia en términos formales de grandes empresas y Mipymes. Al hacer esta reorganización eliminaría la plutocracia de las clases tradicionales dando paso a la conformación de una nueva clase media no tradicional que viene desde abajo, mulata, que solo necesita acceso a recursos y formación para canalizar toda la energía creativa y transformadora en riqueza. El objetivo de la política de Estado en la disminución de la desigualdad es volver las clases baja y alta en clases extremas al reducirla en porcentaje respecto a la población. La República Dominicana todavía no da el salto a la económica del conocimiento y pasaran largos años para que así lo haga. Muestra de ello es la inversión en investigación y desarrollo que ronda 0,5% del PIB, dicho de otra forma, la posibilidad de generar patentes que nos permitan explotar su producción como productos terminados que nos generen barreras de entrada y ventajas competitivas está lejos. Nuestra esperanza está en fortalecer a nuestros pequeños y medianos empresarios a nivel nacional dotándolos de crédito, transferencia de tecnología, capacitación, acceso a mercados, de modo tal, que generemos un consumo interno mediante la producción local y de esta forma no tener tanta dependencia del exterior. La formalización de las Mipymes ampliaría la economía en cuanto a tamaño, lo que elevaría las recaudaciones impositivas, generaría más empleos, mas personas tendrían acceso a la seguridad social. En la actualidad existe alrededor de 365 mil empresas en este sector, emplean cerca de 1,060,000 personas y tienen un contribución al PIB de un 27%. Convertir la República Dominicana en una república de iguales es la misión. Estamos como decía: Mangabiera Unger ante un gran desafío y dependerá de la visión de nuestros gobernantes de convertir este país pequeño en un pequeño país o en el mejor de los casos convertirlo en un gran país.

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